En el Centro Abierto Padre Damián también se vivió la celebración de la Pascua de Resurrección en un ambiente marcado por la alegría de compartir y la certeza de que la muerte fue vencida por el amor.
Durante la jornada, las personas mayores participaron de un encuentro que les permitió detenerse, agradecer a Dios por la vida y hacer signos especiales por la resurrección del Señor.
Uno de los momentos más esperados fue la llegada del conejito de Pascua, que trajo consigo huevitos de chocolate y despertó sonrisas inmediatas entre quienes estaban presentes.
Más allá de ese gesto, la celebración fue una oportunidad para seguir fortaleciendo los vínculos que se han ido construyendo en el centro. La Pascua de Jesús se hace concreta en esos espacios donde la compañía y la cercanía siguen siendo fundamentales.